La Cana surge a partir de nuestra experiencia como estudiantes al visitar el Centro Penitenciario de Barrientos, en el Estado de México. Ese primer acercamiento nos permitió ver de cerca las condiciones poco dignas en las que viven miles de mujeres privadas de la libertad en nuestro país.
Comprendimos entonces que los centros penitenciarios, lejos de cumplir su función de reinsertar a las personas en la sociedad, muchas veces perpetúan la comisión de delitos al no atender las causas profundas que los originan: la falta de oportunidades, la violencia y la marginación.
Fue así como nació La Cana, un proyecto social que busca llevar actividades productivas a los centros penitenciarios y ofrecer segundas oportunidades, apostando por un modelo de reinserción con perspectiva de género.